Un intruso muy provechoso

¿La inmigración haitiana beneficia o perjudica a la economía dominicana?


 

Maribel De los Santos

 

La circulación del estudio "Haití, República Dominicana: más que la suma de las partes" del Banco Mundial, nuevamente ha colocado a la vista del ojo público aquello que parece ser un debate sin fin: ¿la inmigración haitiana beneficia o perjudica a la economía dominicana? Se trata de una discusión de carácter mundial en un escenario micro y sui generis.

 

El estudio en cuestión aborda las relaciones económicas entre ambos países y señala que la migración de una fuerza laboral importante, desde Haití hacia República Dominicana, beneficia a la economía de esta última. Y es que las empresas dominicanas, especialmente aquellas que se dedican a la producción agrícola y a la construcción, llevan la ventaja al pagar salarios bajos a un capital humano joven que llega al país vecino en busca de mejores condiciones de vida. “Esas características explican el hecho que los trabajadores haitianos ganen el 60% de lo que gana el promedio de los dominicanos”, señala el citado documento.

 

En relación a las desventajas de la migración de haitianos a territorio dominicano, el informe apunta que “a pesar del riesgo potencial de que la inmigración haitiana genere efectos adversos sobre los ingresos de dominicanos con bajos niveles de formación y  sobre los incentivos a la tecnificación de los procesos productivos, la evidencia en este sentido no es concluyente”.

 

En referencia al estudio, que también concluyó que el país vecino suple el 30% del total de las importaciones de Haití, Roby Senderowisch, representante del organismo en República Dominicana, explicó que en los últimos años, ambas naciones “han experimentado un acercamiento patente en el ámbito de la cooperación en situaciones de emergencia, la proliferación de flujos comerciales bilaterales”.

 

Otro estudio publicado en 2006 por el Centro Cultural Dominico-Haitiano llamado “Aportes del inmigrante haitiano a la economía dominicana” había concluido que la mano de obra haitiana en el sector azucarero tenía una incidencia de aproximadamente 0,03% en el PIB nacional. Mientras que el aporte de la mano de obra en el sector agrícola era de un 30% con incidencia de 1,48% en el PIB de República Dominicana.

 

Este trabajo valoró la presencia de los mercados binacionales como principal y en algunos casos, única fuente de ingreso de las provincias de la frontera, y sugirió la regulación y formalización de los mismos. En cierta manera esta solicitud se cumplió con la inauguración de la estructura del Mercado Dominico-Haitiano financiado por la Unión Europea, en febrero de este año. Sin embargo, meses después, algunos representantes de los comerciantes de este mercado, denunciaron las condiciones de insalubridad y de violencia que impiden el buen funcionamiento de éste.

 

Los beneficios de la migración haitiana no son percibidos por sub sectores de la población dominicana. Recientemente cientos de ciudadanos residentes en la provincia Santiago De los Caballeros, en la región Norte, organizaron una protesta en contra de los inmigrantes haitianos indocumentados, por considerarlos una carga económica para República Dominicana. 

Publicado: Lunes, 6 de agosto de 2012. Autor: Redacción

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