Costa Rica también quiere un metro

Amafredo Castellanos

Con un costo calculado entre US$600 y US$1700 millones, el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos aspira a un metro en Costa Rica para el año 2021.

Mariela Montero

 

“Un metro en Costa Rica no es una locura”, reconoce Max Umaña, director del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA) de Costa Rica, a raíz de una serie de análisis que han efec-tuado desde la Comisión del Metro, compuesta por  miembros de cada colegio federado del CFIA, y que plantea la posibilidad de instaurar una obra similar a la panameña en el país.

 

La meta es tener la primera línea del metro, que podría ser un tramo de 9 kilómetros de Desamparados a San José y de San José a Guadalupe, en los próximos 7 años, y entre las pruebas que defi enden la obra, Umaña resalta el flujo de pasajeros de bus del estudio “Pru-Gam, Planificacion regional y urbana de la Gran Área Metropolitana del Valle Central”, que estima 15 000 viajeros para el 2021, solo en el ramal Guadalupe-Desamparados.

 

Entrevista con Max Umaña, director CFIA: “Un metro en Costa Rica no es una locura”

 

“El análisis no es para decidir si hacerlo o no, eso está casi decidido, sino para entender la magnitud financiera de la que estamos hablando”,  recalca Umaña. Según los criterios de  esta  comisión, el país necesita un transporte eléctrico, preferiblemente subterráneo, para que no interrumpa otras formas de transporte que ya operan en el país.

 

Respecto a los costos, Umaña  sostiene que se trata de un proyecto social y eso justifi ca la inversión. Raúl Bravo, Project Manager del Metro de Panamá, que estuvo de visita en el país en el marco del IX Congreso Centroamericano y del Caribe de Administración de Proyectos (Apcon-2014), reafirma la viabilidad, al reconocer que los países que están en crecimiento econó- mico y que ya tienen un volumen de población por encima de los 500 000 o 600 000 habitantes empiezan a ser posibles albergadores de un metro.

 

Desde  la  visión  del  ingeniero,  el  primer paso es plantear el proyecto, como en el caso panameño,  que  desde  el  2010  se  fijaron  la meta,  trazaron  el  proyecto  y  en  febrero  del 2014 ya tenían la obra en operación. Otro aspecto fundamental es hacer la integración correcta con los diversos medios de transporte, ya que el metro no puede pensar-se como una solución única ni aislada, explica Bravo.

 

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“El problema no es la dificultad, sino ser capaz  de  detectarla  y  darle  solución.  Panamá no tenía experiencia en metro, y por eso buscó los recursos, y trajo un contratista con experiencia internacional” ejemplifica. 

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