Digame que estudia y le diré si el mercado lo necesita

Gabriela Mora

Se ha preguntado si su compañía requerirá en los próximos cinco años un experto en innovación digital o un data scientist, si no lo ha hecho debería considerarlo, pues estas dos carreras se citan entre las diez con mayor demanda de cara al futuro.

La lista que fue elaborada por el Observatorio para el Empleo en la Era Digital, se completa con profesiones que aun no se ofrecen en la mayoría de universidades, se trata de ingenieros Smart Factory, gestores de riesgos digitales, expertos en innovación digital, big data y usabilidad. La premisa es que el empleo se concentrará en el ámbito digital, un área que pondrá a trabajar a ocho de cada diez jóvenes entre 20 y 30 años.

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Por lejano que parezca este escenario, América Central y República Dominicana enfrentan sus propios problemas en contratación. En Panamá después de casi haberse alcanzado lo que se conoce como pleno empleo en el año 2012, con cifras de desocupación de apenas 4.2%, el panorama se ha complicado. Para marzo de 2016 el país sumó cuatro años de un creciente desempleo que elevó sus cifras a 5.3%. Aún así las empresas mantienen plazas vacantes.

De 2009 a 2015 la carencia de talento en el país canalero creció de 38 a 58%, y aunque cayó para 2016, aun ronda el 36%, recalca la encuesta “Escasez de talento de ManpowerGroup 2016-2017”. La situación, aunque con distintos matices, se repite en Guatemala y en Costa Rica, donde un 39 y un 35% de los empleadores, en cada caso, dicen tener problemas para contratar al talento que requiere, y destacan la falta de experiencia y la carencia de habilidades especificas como las principales razones.

Alberto Alesi, director Regional del Caribe y Centroamérica de Manpower-Group, reconoce que este informe enciende una alerta sobre la necesidad de mejorar las capacidades de la fuerza laboral, y así asegurar, por un lado, que las organizaciones cuenten con las habilidades requeridas y pero también que haya más acceso al mercado laboral.

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En Costa Rica la encuesta sobre expectativas de empleo que realiza cada trimestre la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (UCCAEP) confirma esta brecha, dado que para 2016 el 69% de las intensiones de contratación se enfocaban en personal semicalificado, técnico y profesional. Mientras los no calificados encabezaban la lista de despidos.

Por otro lado, aun cuando el país registró una tasa de desempleo de 10.4% para 2013, se elevaba a 21.8% entre los jóvenes de 15 y 24 años, pero se reducía hasta 3.5% al tratarse de profesionales de áreas de ingeniería, según destacó el estudio Estado de la Educación del Estado la Nación.

El mismo informe reconoce que el desempleo en carreras de ciencias sociales ronda el 7%. “Esto nos da una luz sobre el tipo de recurso humano que las empresas están demandando. Personas graduadas en ingenierías, ciencias económicas y ciencias básicas”, menciona Franco Pacheco, presidente de UCCAEP. Sin embargo este tipo de profesionales no son necesariamente los que se están graduando de las universidades, agrega Mario Cañas, analista y máster en Coaching.

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Las áreas de economía y humanidades son las que están más saturadas y por lo tanto aparecen con mayor desempleo, mientras lo que el mercado necesita se está dejando de lado y la oferta de profesionales especializados es mínima; por tanto, hay que innovar y fomentar un cambio para equilibrar la formación académica y la colocación laboral” reflexiona Cañas.

Esto se suma a una propuesta aún débil por parte de las universidades de algunas carreras que ya se están solicitando, advierte Jorge de Mezerville, director advisory de la consultora PwC. “Lo que las nuevas generaciones pueden hacer es estudiar aquellas carreras que ofrezcan las universidades y no necesariamente estas se mueven al mismo ritmo que las demandas del mercado”, recalca.

En países como Guatemala y El Salvador el desafío se intensifica, ya que además implica reducir la informalidad del mercado y acelerar la generación del empleo. Al respecto un estudio de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) alertó que solo 12.9 % de la fuerza laboral salvadoreña llega al mercado laboral formal.

Según Fusades entre junio de 2014 y junio de 2016 solo se crearon 15,510 empleos formales en el país, mientras cada año se incorporar a la fuerza laboral unos 120,000 jóvenes; de modo que en los últimos dos años solo uno de cada ocho salvadoreños obtuvo un empleo formal.

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